Primero, los moldes que llamas ‘tú mismo’ se romperán.
Lo que sucede no es contra ti, sino para ti.
Recuerda la luz que se filtraba por tus ojos el primer día que nos encontramos…
Te miré muchas veces; te vi en mis propios ojos.
Sí, todo era real.
Y quizá por primera vez te encontraste con la realidad.
Al principio te parecí extraño, lo sé.
Pero había una familiaridad entre nosotros.
La razón no era este siglo.
Investiga tu ser, bebé… por favor, realmente investiga.
No quiero que sufras.
Quiero y deseo que seas feliz, como tú desees, para ti mismo.
Una vez que tocamos la luz…
ese contacto será permanente, no lo olvides.
A veces me sentirás muy intenso y profundo dentro de ti.
Esos serán los momentos en que mi alma te toque.
La vida fluirá dentro de ti de izquierda a derecha, avanzando.
Confía en tu destino.
Mis oraciones están contigo.
Vive… y observa.
Sé que la luz ejerce presión sobre ti.
Pero resiste… y ten paciencia.